Qué ver y cómo llegar al Parque Nacional Denali (Alaska)

Denali

El Parque nacional y reserva de Denali es un lugar maravilloso para todo aventurero que se atreva a vivir en el alma de Alaska, un paraje cuyo recorrido permite observar la diversidad natural de sus bosques transformarse en las áridas e inmensas tundras norteñas.

Llegar hasta el Parque nacional

Para alcanzar la entrada del parque es necesario tomar el volante y dirigirse desde Anchorage hacia el pequeño pueblo de Healy. Esto se hace a través de la George Parks, la autopista que lleva a nuestro destino en coche, que se nos puede proporcionar preparando nuestra aventura con una agencia profesional, que nos asegure la mejor de las experiencias. Antes de Healy encontraremos el Denali Park Village, donde poder alojarse durante la estancia y, a poca distancia, el Wilderness Access Center, el centro estacional donde se encuentra la comunidad del parque nacional.

También existe la posibilidad de montar en el Denali Star, un tren que realiza trayectos entre Anchorage y Fairbanks, siendo esta una vía que une el centro-sur de Alaska con su interior, y que hace parada en el mismo Denali.

Ambas travesías se encuentran prácticamente paralelas, por lo que los paisajes que pueden disfrutarse serán esencialmente idénticos: unas vistas majestuosas de la Cordillera de Alaska o Alaska Range, con la suerte en un día soleado de vislumbrar el pico Denali, la montaña más alta de toda Norteamérica.

Los secretos de Denali

Lo más sencillo del itinerario en esta ecorregión es que tan solo hay construida una única ruta para atravesarla, la Denali Park Road. Dicha carretera tiene una longitud de 148 kilómetros (92 millas), aunque tan solo los 24 primeros son accesibles para nuestros vehículos. A partir de este punto, es ineludible reservar uno de los buses que allí se ofrecen.

El shuttle-bus se encarga de llevarnos mientras se nos narra la historia de los bellos parajes que podemos observar, con las oportunas paradas que el viaje nos depare, dependiendo de los miradores y de los fortuitos avistamientos de animales salvajes. Por otro lado, los transit-buses, a pesar de que no tienen guía, nos podrá dejar en puntos estratégicos desde los que se ramifican senderos que se adentran en la espesura, pudiendo volver para retomar nuestro camino en el siguiente bus verde, diferenciándolo del shuttle-bus, que es de color canela.

El parque nacional de Denali nos ofrece múltiples posibilidades, disponiendo de actividades para cualquier tipo de visitante. Es posible, mediante reserva, embarcarnos en rutas de senderismo por sus rincones o a través de la montaña, acompañados de un guardabosques autorizado. Otra de las oportunidades que brinda esta atractiva tierra es la de montar en aeroplano o helicóptero, para fascinarnos mediante vista aérea del monte Denali y comprender así por qué es una de las famosas Siete Cumbres del mundo. Y para los amantes del agua, la ocasión exclusiva de experimentar el rafting por medio de los rápidos del río Nenana.

Los dominios del Parque nacional de Denali son uno de los más extraordinarios horizontes norteamericanos, que han de ser degustados por todo viajero que se precie de ser un apasionado de la tierra, perteneciendo aún estos campos a la indómita divinidad de la naturaleza.

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